martes, 13 de enero de 2015

¡Aceptación, integración, respeto para las personas con autismo!!!

Hoy estoy muy de malas, cansada y molesta. Rezo por ver en vida el día en que dejen de intentar apartar a la gente que no es igual, donde las personas con autismo o con cualquier otro trastorno puedan ser tratadas con amor, comprensión, igualdad y aceptación.
¿Hasta cuándo la gente va a seguir viviendo con ideas tan cerradas, pensando sólo en instituciones en lugar de intentar integrar a los que no son iguales a ellos? ¿Hasta cuándo va a vivir la ignorancia entre nosotros? ¿Hasta cuándo van a mirar hacia otro lado en lugar de mirar directo hacia nosotros, y aceptar que aunque diferentes, somos tan iguales a ustedes? ¿Hasta cuándo van a intentar apartarnos en lugar de dejarnos vivir en nuestro mundo? Porque sí, este mundo es de todos, no sólo de algunos. 
Así como este tema no es de unos pocos, es de todos. Con diferencias o no, todos vivimos en el mismo lugar y tenemos los mismos derechos. O así debería ser.
Una persona con autismo no es menos, por el contrario, son más, porque son personas con capacidades extraordinarias de amar y de vivir en un mundo tan duro y oscuro como el nuestro.
No necesitan ser apartados, necesitan que les ayuden a integrarse y vivir aceptados y amados entre nosotros.
Ellos ven el mundo de forma diferente, y hay tantas personas que por sus prejuicios cerrados e ignorancia se pierden de conocer a esta gente maravillosa, que por no ser iguales a ellos asumen que son menos, casi indignos de estar en su presencia, Pues los indignos son ellos, aquellos que no aceptan a las personas diferentes y que atacan a los que no pueden defenderse.
Lucho por un mundo de igualdad, integración y aceptación, y lo seguiré haciendo hasta el último aliento, hasta mi última palabra escrita que pueda trazar mi puño, y tengo fe en que mi obra continuará el legado que he tratado de hacer en vida.
El legado que intento dejar para todos aquellos que por ahora no pueden expresarse por sí mismos, para mi hija, por quien hoy hablo, y en quien tengo fe de que esto que hoy hago, guíe sus pasos para que un día pueda alzar su propia voz en ayuda de quienes no pueden alzarla por sí mismos.
Queremos un mundo de igualdad y aceptación para todos, ¿no piensas que es justo tú también?



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